Escenarios post Covid-19: Pueblos Indígenas de la Amazonía

Este es un primer artículo de una serie que utiliza escenarios como metodologia de comunicación https://fni.pe/comunicarnos-mediante-la-narrativa-de-escenarios-posibles/

Por: Leslie Forsyth          

Usuario: Población indígena de la Amazonía / Organizaciones Indígenas de la Amazonía

Clientes: Ministerio de Salud, Ministerio de Cultura, Ministerio de Economía, Ministerio de Producción, Ministerio de Poblaciones Vulnerables, Ministerio de Agricultura, Ministerio del Ambiente, Gobiernos Regionales, Gobiernos Distritales, Gobiernos Locales, Organizaciones Indígenas de la Amazonia.

La pandemia del COVID-19 está cobrando fuerza en el Perú, si bien Lima alberga la mayor cantidad de contagios y fallecidos, regiones del norte se ven afectados por el colapso de sus sistemas de salud y el constante incremento de contagios. Loreto y Ucayali, dos importantes regiones Amazónicas se encuentran en esta situación y ambas albergan el 24,3% y el 17,3% de las poblaciones que se identifican como indígenas u originarias de la Amazonía, según cifras del INEI 2017. 

El contexto para hacer frente a esta situación de emergencia en la Amazonía se complica. Distintas variables hacen evidente las amenazas que esta pandemia podría generar en las poblaciones indígenas, como en sus territorios. A pesar de esto en las primeras semanas de emergencia nacional no se consideraron e implementaron las medidas de prevención adecuadas. Los grandes ausentes han sido el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, quienes han tenido acciones tardías.  

Los primeros casos registrados fueron dos miembros de la comunidad nativa de Puerto Bethel, de la etnia Shipibo. Otros casos empezaron a surgir en Loreto, luego que personal de la Municipalidad de Trompeteros dejará víveres en 20 comunidades y se comprobará que 11 de estos trabajadores estaban contagiados por el virus. Por otro lado, la organización ORPIO[1]señala 7 personas fallecidas y más de 50 contagiados de la etnia Ticuna en la comunidad de Callarú cerca a la triple frontera con Colombia y Brasil. Por su parte, FECONAU[2] ha informado el fallecimiento de 45 indígenas de la etnia Shipibo Konibo. Los contagios empiezan a presentarse cada vez mas frecuentemente en las comunidades nativas de la Amazonía.

Hace más de un mes, AIDESEP[3]denunció al Sistema de Derechos Humanos de la ONU y OEA al Estado Peruano (al gobierno y los gobernadores subregionales de las 11 regiones que abarcan la Amazonia peruana) por no presentar ningún plan de emergencia para la atención de pueblos indígenas habiendo pasado 36 días de iniciado el Estado de Emergencia en el Perú. Lo que refleja desde su perspectiva, el estado de abandono en el que se encuentran estas poblaciones y el peligro de un etnocidio. 

A más de dos meses de iniciada la emergencia nacional, la precariedad del sistema de salud, la lejanía de las postas, el desabastecimiento y la falta de recursos humanos para hacer frente a esta situación, continúa situando a las poblaciones indígenas en el peor escenario posible. Hasta el momento el Ministerio de Salud se ha comprometido a entregar 420 mil mascarillas, alimentos, tratamientos y pruebas rápidas de descarte de COVID-19, así como incorporar la variable étnica al registro COVID-19. Si las poblaciones indígenas de la Amazonía siempre se han encontrado en una posición de vulnerabilidad, ¿Qué futuro podemos esperar frente a esta situación? 

Desde Foro Nacional Internacional, se proponen cuatro escenarios posibles para el siguiente año, a partir de  la combinación de dos variables. Por un lado, la implementación de protocolos de acción del Estado frente al escenario COVID-19: la entrega y realización de pruebas; el control del ingreso de agentes externos y tránsito en los ríos principales; la distribución de materiales de protección y medicamentos, y la presencia de personal médico en los territorios. Por otro lado, estas acciones se enfrentan a la acción de protegerse y organizarse de las poblaciones indígenas de la Amazonía y sus organizaciones, que implica la capacidad de aislarse de agentes externos, coordinar el apoyo económico a través de transferencias virtuales, fortalecer su seguridad alimentaria y exigir el cumplimiento de los protocolos sanitarios.

En la figura 1 se presentan cuatro escenarios posibles que podemos encontrar con el cruce de estas dos variables ante la emergencia del COVID-19: “el impulso”, “el reconocimiento” ambas presentan un panorama más positivo y de mayor control, mientras que “la frustración” y “la extinción”, presentan un panorama más negativo de caos, contagios y muertes masivas. Si bien consideramos que los indígenas urbanos, peri urbanos y rurales comparten una situación de desventaja, vulnerabilidad y discriminación, este análisis de escenarios estará enfocado en poblaciones indígenas peri urbanos y rurales.

Figura 1: Escenarios posibles

El impulso: para este escenario, la acción organizada e inmediata de las poblaciones indígenas junto a la implementación adecuada de las políticas y protocolos del gobierno central y local permite que los contagios se controlen. Por un lado, la alerta por parte de AIDESEP para que los pobladores se aíslen en sus chacras, fue rápida y efectiva. Por otro lado, la anticipación por parte del gobierno, genera el fortalecimiento de las microredes de salud y postas en los alrededores de la zona. A través de la articulación entre autoridades estatales y organizaciones representativas se realizan recomendaciones y aportes, se logran implementar protocolos de acción con enfoque intercultural. A partir de esta articulación, la distribución de alimentos para proteger a las poblaciones de hambruna se realiza de manera de organizada evitando el contacto humano a través de hidroaviones y helicópteros. Se establece un fuerte control en el transporte de ríos y carreteras, acción que tiene un efecto positivo en el control de actividades ilegales que se llevan a cabo en estos territorios. 

En el futuro, a través del trabajo conjunto entre autoridades estatales y organizaciones indígenas se fortalecen los vínculos, impulsando la implementación de politicas multisectoriales que permiten mejoras en el posicionamiento de las poblaciones indígenas en la agenda política y estrategias. 

Posteriormente, el actuar de los pobladores de ir a sus chacras como manera de prevención, sirve de base para revalorizar prácticas tradicionales para implementar medidas de seguridad alimentaria a través del Ministerio de Agricultura con apoyo del Ministerio de Ambiente. Como parte de una estrategia de prevención y para disminuir la brecha étnica en educación en lo siguientes 5 años, se busca promover e incrementar las becas para estudios de carrera profesionales y técnicas relacionadas a la salud y agronomía, con el fin de contar con recursos humanos en un futuro que tengan un manejo del idioma así como de las condiciones culturales y sociales de la población. 

Escenarios intermedios: por un lado, la implementación de los protocolos de acción adecuados por parte del gobierno central y los gobiernos locales pero con una inacción de las comunidades genera un escenario de “reconocimiento”. Por otro lado, se encuentra una acción adecuada de las organizaciones y la población indígena pero que no encuentra apoyo en las autoridades, dándose una implementación limitada o nula de los protocolos de acción generando un escenario de “frustración”. En ambos casos los contagios se incrementan en las poblaciones amazónicas llegando a afectarlas de sobre manera, causando muchas muertes entre sus pobladores. 

En el escenario de “el reconocimiento”, a partir de una adecuada implementación de protocolos de acción sumado a un grupo de población indígena no organizado, es un escenario más irreal debido a que estas poblaciones han sentido un constante abandono por parte del Estado a través de la historia, teniendo como única herramienta para sobrevivir, su organización para articular apoyo comunal o internacional. Si bien esta organización podría no ser lo suficientemente sólida o articulada a consecuencia de dificultades culturales (idioma), recursos, discriminación entre otras, existe y actúa. Frente a esto, es clave fortalecer las organizaciones a la par de incluirlas constantemente en los espacios de tomas de decisiones de manera que puedan dar recomendaciones en base a las necesidades de sus grupos. Todo esto con miras a evitar el escenario menos deseable que es el de la extinción.  

Por otro lado, el escenario de “la frustración”se ve reflejado en la estrategia de acción de aislamiento de las comunidades, promovida por AIDESEP, la cual busca proteger a los pobladores a través del cierre de sus comunidades y el aislamiento en sus chacras, demostrando la capacidad de acción de las organizaciones y la población. Sin embargo, los casi nulos protocolos sanitarios implementados para la entrega de víveres como medida de protección frente a la hambruna, por parte de los gobiernos locales, es una muestra de cómo a pesar de que las organizaciones indígenas han expresado constantemente a través de los medios y redes, incluso una denuncia internacional al Estado, la implementación de protocolos de acción por parte del Estado son inadecuados incrementando el riesgo de contagio. En el escenario de frustración las organizaciones indígenas y las poblaciones amazónicas confirman un sentimiento de abandono por parte del Estado que se evidencia a diario, pero que se intensifica en situaciones extremas como esta. 

Finalmente, el escenario más negativo de todos, “la extinción”. La precariedad de los sistemas de salud en las regiones Amazónicas así como en las postas y microredes cercanas a las comunidades nativas ponen en una situación de amenaza extrema a estas poblaciones. En este contexto, la limitada o casi nula implementación de protocolos por parte del gobierno central así como de los gobiernos locales sumado a la inacción de poblaciones amazónicas genera contagios y muertes masivas. Sin la realización de pruebas, el desconocimiento sobre quien es portador del virus o quién debe recibir tratamiento antes de que sea muy grave, tiene como primeras víctimas mortales a los adultos mayores y con ellos, la pérdida de conocimientos como tradiciones orales, el idioma o prácticas tradicionales. Lo que implica, además de una gran pérdida humana, una pérdida cultural. 

Las actividades ilegales avanzan hacia los territorios indígenas, sumado al poco control del transporte en los ríos y carreteras, se genera un constante contacto con agentes externos, las muertes de otros pobladores continúan. Ante esta situación, los gobiernos locales evitan generar más contacto y limitan la entrega de canasta y alimentos, se genera mayor desabastecimiento de alimentos. Ante esta situación de desolación y abandono, los jóvenes que han logrado superar la enfermedad encuentran pocos recursos para continuar en sus territorios y se ven forzados a migrar a centros poblados y ciudades en donde muchas veces se encuentran en una posición de vulnerabilidad y desventaja. Los territorios de las comunidades nativas se encuentran cada vez más abandonados y los lazos comunales y culturales se ven debilitados por la separación. 

¿Qué implica en el presente cada uno de estos escenarios? La crisis muchas veces reestructuran formas de actuar a partir de consecuencias y amenazas pasadas. Cualquiera de estos cuatro escenarios reflejan la importancia y la necesidad de organizar e implementar de manera adecuada protocolos y políticas, de parte del Estado como por parte de las organizaciones indígenas. 

Los escenarios de “la frustración” y “el impulso” dependen mucho de la capacidad de acción y organización de las poblaciones indígenas a través de sus organizaciones de base y autoridades locales dentro de sus comunidades. En primer lugar, esto implica que elementos básicos como el reconocimiento y el respeto se den por parte de las instituciones del Estado, las autoridades, así como por parte de la población en general. A través del cumplimiento de políticas multisectoriales, que ya existen, en temas de interculturalidad y otras que deben ser planteadas, se debe establecer una agenda con acciones a 5 años. La incorporación política de estas organizaciones a las instituciones del Estado es fundamental para actuar efectivamente. En este escenario COVID-19 es fundamental que los representantes de las organizaciones indígenas amazonícas participen de la Comisión encargada del Comando COVID-19 para la toma de decisiones respecto a las regiones amazonícas. 

En segundo lugar, con miras al futuro, es crucial un mayor control por parte de el Estado sobre las actividades ilegales que se dan en la Amazonia ya que estas no solo vulneran el medio ambiente, el territorio y la seguridad física de los pobladores sino que destruyen oportunidades sostenibles que se pueden lograr para consolidar mejores oportunidades para las poblaciones amazónicas. Es fundamental que se establezcan acciones que provean seguridad alimentaria para todas las comunidades.

En tercer lugar, se debe fortalecer el acceso a la educación en todos los niveles e incrementar las becas y facilidades de estudios superiores y técnicos que permita que estas poblaciones cuenten con mayores recursos humanos que comprendan el idioma, la cultura y cuenten con facilidades dentro de estos territorios, de manera que se pueda enfrentar situaciones de crisis futuras. 

Finalmente, el sistema de salud debe ser reestructurado para evitar el abandono a grupos enteros solo por no ser representativos en términos de cantidad. Las zonas fronterizas de la Amazonía presentan serias dificultades en términos de abastecimiento de medicina, recursos humanos e infraestructura.